Karma To Burn + Mars Red Sky

Detalles
Fecha: Domingo, 06/may/2012
Hora: 20:30
Entrada Anticipada: 10
Entrada Taquilla: 14

Presentamos el que será uno de los acontecimentos del año en León para los amantes de los riffs densos: un doble cartel con los mundialmente conocidos Karma To Burn, banda de culto del stoner rock más duro, y los pujantes Mars Red Sky, banda revelación del stoner europeo que este año están en todos los festivales del género y recibiendo inmejorables críticas de prensa y público.

La cita, imperdible o arderas en los infiernos de la infamia, el domingo 6 de mayo en la Taberna Belfast de Santa María del Páramo.

Aforo limitado.

Karma To Burn

Karma To Burn son, sin duda, uno de los pilares del movimiento stoner. El trío, formado en 1996, aportó frescura al género desde una perspectiva diferente. Compactos e imaginativos, crearon un sonido propio plenamente identificable que asociaba a la perfección las atmósferas con los pasajes más duros y la exuberante abundancia de riffs enigmáticos.

Karma To Burn, formados en 1997 y encuadrados dentro del movimiento stoner, aportan una visión muy particular que les ha llevado a constituirse en un combo prácticamente instrumental. Unicamente han utilizado voces en el primero de sus álbumes, de título homónimo. Los siguientes, Wild Wonderful… Purgatory (1999) y Almost Heathen (2001) hubo ausencia total de registros vocales.

Planteado como combo instrumental, solo hicieron uso de cantante en su primer disco y por exigencias de la discográfica, se ganaron una fiel base de fans gracias a sus constantes giras. Tras dos discos más en estudio el grupo se tomó un largo período de descanso, regresando en 2009. En 2010 publicaron “Appalachian Incantation” (2010), donde recuperaban la figura del vocalista en un par de temas, “Two Times” y “Waiting On The Western World” a cargo, respectivamente, de John Garcia (Kyuss, Unida, Hermano) y de Daniel Davies ( nada menos que hijo de Dave Davies de los legendarios The Kinks). Rich Mullins (bajo) y Rob Oswald (batería) se encargan de la parte rítmica apoyados en el liderato del guitarrista William Mecum.

Mars Red Sky

Este trio todo poderoso de Burdeos, hijos putativos de Dead Meadow y Sungrazer, nietos de Pink Floyd y la mescalina, hacen por primera vez parada en nuestro desértico páramo leonés, para levantar el polvo a base de vibraciones venidas de cielos marcianos.

Como queriendo echar una mirada al pasado, los franceses Mars Red Sky arrancan su álbum debut y homónimo con un bajo seguido de riff gordaco que puede llegar a recordar a las época “Sleeperas” de los noventa.
Una entrada tan triunfal tenía que ser digna de un trascurso a su altura, y tanto, una auténtica obra de calidad, de esas en las que no te cuesta apreciar todo el trabajo que le precede.
Un ensayo impecable, una buena capacidad creativa y talento, mucho talento es lo que demuestra este power trio del país vecino.

Calor axfisiante, ambiente opresivo, atmósferas pegajosas, reptiles de duro pelaje… ¿el Monkey? No, calma pueblo, es la recreación en imágenes que inundan mi mente cuando la saco a pasear por el lugar indicado, un desierto rocoso tan apacible como especial, el íntimo retiro que invita a la reflexión o meditar en profundidad.

“Strong Reflection” es la primera de siete piedras que nos cae del cielo, mucho polvo el que levanta ese riff inicial de Jimmy Kinast que nos acompaña con su bajo durante toda la canción, hipnótico y repetitivo hasta la saciedad. El sol sigue apretando como una losa sobre la cabeza y “Curse” apunta en la misma dirección, hacia la melancolía que invade un espacio abierto y sin embargo esperanzador. Adentrándonos un poco más allá sopla una ventisca llamada “Falls”, una pista que brilla con luz propia ejecutada en plan instrumental que a su vez indica un cambio en la ruta. A partir de “Way To Rome” destapan el mejor stoner rock que llevan dentro, todo un despliegue de facultades por parte del guitarrista Julien Pras que recrea una atmósfera ingrávida y volátil, capaz de nublar los sentidos y más alucinógena que mascar peyote en ayunas.

“Saddle Point” es otra puerta al optimismo con sonidos más acústicos antes de llegar a la recta final, la via de escape que nos espera allá arriba como salvación, previa ingesta de doble ración psicodélica, “Marble Sky” y “Up The Stairs”, para completar de esta manera cuarenta minutos densos, áridos y muy calientes.

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